Un largo silencio se quedó hasta que se oian unos gruñidos...Cada vez se acercaba aún más el volumen del gruñido. Estaba demasiado asustada, por lo tanto cogí a Moises con todas mis fuerzas y me manché completamente de sangre.
-Ahora...tendras que..tener cuidado.-Me dijo Moises al verme manchada.
-Por los zombies? Que van mucho a por la sangre? Bah...Mientras esté aquí, no me pasará nada ni a mi ni a ti.
En un momento a otro Moises empezó a sonreir. La mayor alegría que me pudo dar en todo el día.
Lo abrazé y le susurré:
-Así te quiero ver todos los días. Sonriendo.
No queria dejar de abrazarle pero un terrible portazo se dió en un momento y se escucharon gritos de nuevo. No sabía que hacer...Es posible que hayan zombies dentro? Yo lo único que quiero es que se cure Moises, TAN DIFÍCIL ÉS?
-Voy a ver por la mirilla.-Le dije mientras le soltaba la mano y me levantaba para ir hacia la puerta.-Nosé como acabará esto...es demasiado raro para mi y duro para ti. Ahora mismo estaríamos en el teatro haciendo la obra que nos mandó la maestra, tan felices con la risita dentro por la verguenza que pasamos delante de todos los compañeros. Empezarías tú gritando: ¨Señorita! Álzese usted y béseme el cuello¨. Me acercaría a tí y te besaria con suavidad y delicadeza el cuello...Tú te quedarias mirandome con cara roja, como un tomate. Que és como se te queda siempre al pasar por algo vergonzoso. Todos los compañeros harian el ¨Uooooh! Como se quieren! Miralos! Si estos estan de lío!¨ y nosotros les mirariamos con cara de asesinos. Al acabar la obra nos aplaudirian y nos iriamos corriendo hacia la mesa para sentarnos pero la maestra nos diria que nos esperemos y expliquemos con un breve resumen la obra. Y todo seguiría tan perfecto si no fuera porque un zombie te atacó...Maldita sea ese zombie.-Acabé de contarle toda la verdad. Sabiendo que se quedaría sorprendido pero se quedó pensativo. No habría pensado lo mismo...
Miré por la mirilla mientras, pero ni rastro de nadie. Qué pasa? No quería arriesgarme saliendo a fuera sabiendo que los demás no han vuelto y se han escuchado muchas cosas.
-Quieres...sabe...saber quién fué el que..que..me atac..c..ó?
-Ahora no Moises. Ahora debemos tomar una decisión. O almenos yo.
-Cu..cuál?
-Qué hacer? Tengo que saber que les ha pasado. No podemos estar aquí, todos los dias sin comida ni bebida. Porqué no es eterno.
-Sal afuera...
-Lo dices enserio?-Me quedé mirando a Moises, mientras el asintia con la cabeza.-Bueno...pues cogeré una pala por si acaso me pasa algo.
La mirada de Moises era preciosa. Era lo más precioso que he podido ver en toda mi vida. Pero ahora me arriesgo a no volver a verla y por lo tanto lucharé por volver a ver su rostro.
-Suerte señorita...-Y esas fueron las ultimas palabras que escuché de Moises.¨Suerte señorita...¨
-Gracias.
Salí a fuera cogiendo las llaves del ático. No había ningún ruido, pero de repente sonaron muchas puertas. Abriendo, cerrandose, abriendose, cerrandose, abriendose, cerrandose...
No iba a arriesgarme a ir por el ascensor, por lo tanto me fuí por las escaleras delanteras que habían. Las traseras me parecían un tanto peligrosas.
Mientras bajaba oía ese gruñido que escuchaba hacia un rato. Me paré y vigilé por todos los lados...
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH.
-Grgrmghjfrrmmgre!
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