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Tu olor, tu pelo, tu ojos, tu oxígeno, tus manos, tu piel, tus labios, tus mejillas, tu todo, es MI TODO. Te esperaré, losé. Sé que llegarás, Te quiero.

martes, 8 de noviembre de 2011

Te esperaré. Parte 1.

Me desperté con dolor de estómago. No sabía si decirselo a mi madre o aguantarme hasta que se me pase...Hoy tenía una obra de teatro con Moises. Un tipo encantador, del que estaba enamoradísima desde que vino de su pueblo, Springfield.
-Katherine! Baja ya, que estás media hora con el maquillaje!-Gritó mi madre. Como siempre, me saluda cariñosamente por las mañanas(ironía).
-Que no me maquillo yo!
-Pues suerte que no te maquillas, que sino ni llegas al bus.
-Sisi, tu ríete. Pero hoy es la obra de teatro y tengo que ir preparada!
-Qué obra?
-Mamá, te lo he dicho mil veces pero no me escuchas...
-Oh, lo siento Katheline, pero hoy llevo un lío..
-De qué?
-Nada, nada. Entonces a las 18:00 en casa te quiero ver. Te quiero!
Nada más acabar la frase me arrastró poniendo sus manos en mi mochila hasta la salida.
Me quedé pensando en que era lo que estaba tan liada, pero como mi madre és como és, dejé de pensarlo y pensé en Moises.
Al llegar al instituto no había nadie. Estaba vacío. Muy normal no es que fuera...
No estaba Tito Monti, el de las chuches. Ni los chulitos del instituto, ni Nicki marginada la pobre, ni la profesora de Biología vigilando, sin necesidad de porqué.
Lo único que se me ocurrió fué entrar. No había ni ratro de maestros o alumnos iendo a los baños. Qué pasa aquí? Porqué no hay nadie?
-DIOS MIOOOOOO! PORQUÉ!!
Di un salto del susto y me quedé parada. Esa voz...me recordaba a un día que estaba con Moises. Él hablaba con esa persona persona por teléfono...SU MADRE! Su madre era la que dió ese tremendo grito!
Empezé a correr cuando me encontre a Janethe, mi mejor amiga.
-Janethe! Voy a empezar a creer en los fantasmas, eh! La madre de Moises a gritado muy fuerte! Vayamos a buscarla!
-No! Vamonos de aquí ahora mismo.
-Cómo? GALLINA!
-Aquí nadie es una puta gallina. Cállate y sigueme. No debemos estar aquí.
Esa voz que llevaba, significaba solamente una cosa. PÁNICO. No quería contradecirle en este estado, por lo tanto la seguí.
-Pero, y la madre de Moises? Porqué la dejamos allí?
-No está sola. Mejor no lo sepas aún.
-El qué?
Ni una sola palabra salió de su boca. Me llevó a un edificio dentro de un callejón. Era azul. No lo había visto en mi vida. Pero estaba justo al lado del instituto.
-Entra.
-Que hay aquí?
-QUE ENTRES INMEDIATAMENTE KATHERINE! No me preguntes de todo por dios! Ya sé que no sabes completamente NADA. Pero por favor, si quieres que todo esté bien, cállate y haz lo que te pida.
Muda me quedé, gracias a esa frase má preguntas tenía, pero no las dije. Entramos al ascensor hasta el Ático B. Un enorme edificio, sí.
Al entrar me quedé de piedra. Oh dios mio. No puede ser.

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